miércoles, abril 09, 2003

Pues parece que sí que funcina.
Acabo de terminar de hablar con una amiga de Pamplona. Je... qué cosas, en Pamplona solamente tengo amigas, no tengo ningún anigo digno de tal nombre. No alcanzo a adivinar la razón, pero tampoco me importa. Son chicas especiales. Esta última también. A pesar de que solamente tiene 17 añitos no deja nunca de sorprenderme la madurez intelectual que tiene. Solemos tener conversaciones muy largas vía MSN, sobre cualquier tema. Cuando tenga 20 o 21 esa chica va a ser destroyer. Solamente espero que la vida le reserve los palos gordos para cuando sea un poco más mayor, o de lo contrario, con su inteligencia, se convertirá probablemente es una chica amargada de la vida. Esperemos que no.

Ahora mismo estoy con la saga de Caballo de Troya, concretamente con el libro 3 del misterioso diario del mayor norteamericano conocido por Jasón. Es tan interesante leer una visión distinta de la persona de Jesús de Nazaret... me están encantando los libros, sobretodo el primero, que es uno de los mejores que he leido. Desde aquí lo recomiendo... siempre y cuando no se sea cristiano cerrado a nuevas ideas (aunque las ideas de Caballo de Troya no tienen nada de nuevo, pero en fin, todo sea por ser políticamente correctos con la "religión").

Hoy otra chica de Pamplona (aunque ésta está viviendo en Madrid) me ha invitado a comer mañana en su casa. Yo al principio acepté, pero luego me enteré de que iba a ser una reunión multitudinaria, y al final he pasado de ir. Aunque el programa de festejos (consistente en ver videos de Les Luthiers, Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, etc, videos, que por cierto, tengo que proveer yo) me agrada, de ahora en adelante los compañeros de la Sociedad Tolkien Española me van a ver poco en situaciones donde seamos más de cuatro o cinco. La voz de la experiencia me dice que no estaría de más que dejase de hacer cosas que me hunden y en vez de eso me anima a hacer cosas que me gusten.

Y no es que la gente de la STE sea mala. No... lo que ocurre es que me he dado cuenta de que es gente "normal", es decir, "gente". Y también que tengo pocas cosas en común con ella en el sentido de "gente", de grupo. He conocido a personas tremendamente especiales dentro de la STE y la verdad es que como más cómodo me siento es cuando no salgo del ámbito personal de un tete a tete, o de una cena de unos pocos amigos. Las macroreuniones no me gustan. Eso dejando aparte el hecho de que suelen ir acompañadas de malos (o buenos) rollos, que luego son comentados por la gente de la sociedad.

Je... esa es otra ¿A que es curioso que en una sociedad literaria (esto de "literaria" es teoría) se preste más atención a quien se ha liado con quien (el porcentaje de damas y caballeros de la STE permite que haya numerosos intercambios de esta índole, más que de ninguna otra), o al número de jarras de cerveza que es capaz de ingerir fulanitil el Elfo, o a lo que se desbarró en tal reunión (los niveles de desbarre en la STE alcanzan cotas inconmensurables)?
Pues no, mira, la cosa es que no es curioso. Es más... es algo que puede considerarse normal y corriente, tanto como la gente de la sociedad. Y yo que pensaba que eran especiales... craso error por mi parte el haber dotado a un colectivo tan heterogéneo de la etiqueta "Esta gente es especial", frase que antes solía decir mucho. Craso error por mi parte el haber dejado volar mi imaginación y el haber pensado que realmente había encontrado a mi gente.

Yo no tengo gente, no tengo colectivo. Solamente tengo a algunas personas que como gotas de rocío caen de la hoja de helecho de la "masa" solamente para que yo las vea durante un instante fugaz (No es más lo que estamos en esta vida). Durante ese breve tiempo nos hacemos compañía, soñamos juntos, reimos juntos, lloramos juntos. Y luego simplemente... nada. Pero qué momentos, valen una vida entera. ¿A que sí?

Venimos solos y nos vamos solos. Realmente, todo este estar juntos, toda esta gran reunión, toda esta gran obra de treatro, toda esta gran película, toda esta gran sala de espera de la estación de Atocha que es la vida... es algo efímero, irreal. Estás esperando en la estación, y mientras tanto la gente pelea, discute, se preocupa a tu alrededor. Lo que han olvidado es que pronto o tarde (usualmente más pronto que tarde) vendrá el tren, el que sea y cuando sea, y después... nos habremos ido para siempre.

Este viajero cansado se va a la cama.

PD: Aunque pueda parecerlo, esta no es una entrada fatalista ni nada por el estilo, sino todo lo contrario. A ver si somos capaces de captar el mensaje (sobre todo yo).



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